Bicentenario de la Declaratoria de la Independencia
El día que empezamos a ser libres
Relato breve para niños y niñas sobre la Declaratoria de la Independencia del Uruguay.
Un cuento histórico para entender el 25 de agosto
Hace muchos, muchos años, cuando nuestros bisabuelos todavía no habían nacido, esta tierra que hoy llamamos Uruguay estaba en un momento muy difícil.
Había gente que quería que fuéramos parte de un país, otros querían que fuéramos parte de otro… ¡y hasta algunos no querían que fuéramos libres! Pero los orientales, que así se llamaban nuestros abuelos de hace 200 años, soñaban con tener su propio destino.
Un 25 de agosto de 1825, un grupo de valientes, llamados los Treinta y Tres Orientales, se reunió con representantes del pueblo en un lugar llamado Florida. Allí tomaron una decisión enorme: declararon que querían ser independientes y que esta tierra sería libre y nuestra.
Ese día fue como plantar una semilla: la semilla de un país chiquito, pero muy valiente, que con el tiempo crecería hasta convertirse en la República Oriental del Uruguay.
Hoy, 200 años después, seguimos cuidando esa semilla. Cada vez que jugamos, estudiamos, ayudamos a un amigo o defendemos lo que creemos justo, estamos honrando aquel sueño de libertad que comenzó en 1825.
